LA DIALÉCTICA DE LA EXPERIENCIA ES LA CLAVE EN UN NUEVO COMIENZO POR OTRO CAMINO

AFICHE PRIMERA PLENARIA DE LA MACRO REGIÓN SUR
Abril 15, 2017
VANGUARDIA POLÍTICA: POTENCIA CREADORA DE IDEAS
Abril 18, 2017

LA DIALÉCTICA DE LA EXPERIENCIA ES LA CLAVE EN UN NUEVO COMIENZO POR OTRO CAMINO

UN NUEVO COMIENZO POR OTRO CAMINO

I

Una historia de Tomas Edison creador de la bombilla eléctrica

 Cuenta él que estaba con un amigo realizando un experimento y mientras lo hacía creó una pequeña explosión que remeció la habitación donde se encontraban. Luego de la explosión él se levanta, toma su diario mientras su amigo aún temblaba del susto y empieza a escribir. Su amigo le dice:

“¿Qué te pasa, estás loco? Casi nos matas, ¿vas a necesitar fracasar 10,000 veces para dejar esa estúpida idea?”

A lo que Edison le responde diciendo que no había fracasado con ese experimento. Su amigo le dice:

“Este es tu fracaso número 9,999”.

Y Edison contesta:

“No, no lo es, he descubierto la forma número 9,999 de cómo NO crear una bombilla eléctrica. Y además descubrí cómo crear una pequeña explosión, que podría ser de utilidad en algún otro sitio.”

II

Dialéctica de la experiencia

En cualquier ciencia o arte se necesita conocer la teoría y luego mucha, muchísima, práctica; al cabo de un tiempo y de profusa experimentación, “los resultados de mi conocimiento teórico y los de mi práctica se fusionan en uno, mi intuición, que es la esencia del dominio de cualquier arte.”[1] Esa es precisamente la diferencia entre el aprendiz y el maestro de maestros. El aprendiz aprende, practica, experimenta; el maestro sabe, innova, crea, inventa. La experiencia hecha teoría se ha convertido en intuición en tanto la experiencia de otros se ha diluido en mi experiencia. Un experto es un hombre que ha dejado de “pensar”; no necesita experimentar, no pierde el tiempo en averiguar más de lo necesario, simplemente actúa.  Obra con la sabiduría del maestro.

Estudiar y experimentar; práctica, más y más práctica es la fórmula auto emancipadora.

Esa fue la vía que arrancó a los homínidos de las cavernas y ese es el camino que nos permitirá superar el macro ciclo clasista. ¿No es así como Engels recordaba que Marx decía que ocurrirían las cosas? Véase, el prólogo de 1890 donde a la letra se lee: «Para el triunfo definitivo de las tesis expuestas en el “Manifiesto”, Marx confiaba tan sólo en el desarrollo intelectual de la clase obrera, que debía resultar inevitablemente de la acción conjunta y de la discusión[2] Los trabajadores serán libres por su propia acción; jamás serán libres por obra y gracia de alguna fuerza externa a ellos mismos. Siempre hay que recordar que «La emancipación de la clase obrera debe ser obra de la clase obrera misma».

Sin embargo, el doctrinario, el sectario, el fundamentalista, cree que la realidad es tal como él la imagina. Vive el mundo, entre las cuatro paredes del grupo, sin más contacto material que la información que le llega a través de los medios y los informes sesgados de sus partidarios. Pero, hay que recordar que no se recrea el mundo objetivo con el lenguaje sino con las poderosas y hábiles manos, como dice Francisco Umpiérrez Sánchez.

La teoría es la experiencia hecha letra: Con sus libros, los muertos abren los ojos a los vivos. Sin embargo, siempre hay que estar alerta contra los estafadores literarios. Cuando estudiamos obras publicadas en otros idiomas debemos tener cuidado con las traducciones donde el traductor, en algunas ocasiones, modifica el sentido original del autor. Así por ejemplo, al confrontar dos traducciones de una carta de Marx a Bolte (23 de noviembre de 1871) se encuentra una diferencia entre ambas, aparentemente insustancial. En una se lee, «la conquista del poder político POR la clase obrera» (Véase, Carlos Marx / Federico Engels Correspondencia, editorial Cartago, Bs As, 1973, Pág. 262) y, en la otra, «la conquista del poder político PARA la clase obrera» (Véase en las dos ediciones de las Obras Escogidas de Marx y Engels en 2 y 3 tomos de la Editorial Progreso). La primera preposición (POR) indica una acción, y denota movimiento real de la misma fuerza social beneficiaria de la acción. En cambio, en la segunda preposición (PARA) indica un destino, es decir, señala la dirección del beneficio de una acción en la que interviene otra voluntad. En la primera traducción se cumple el postulado que el socialismo es un movimiento de auto-emancipación de las masas trabajadoras y que «La emancipación de la clase obrera debe ser obra de la clase obrera misma». En contraste, en la segunda traducción, no es la clase obrera la realizadora de la obra redentora sino una élite de iluminados salvadores de la especie humana. La versión moderna de los Blanqui del siglo XIX se personifica hoy en el llamado socialismo Bolivariano que, por su propia declaración, tiene como misión: “Concretar la organización del poder popular en pro de entregarle el poder al pueblo.”[3]

Los hombres se enfrentan al mundo objetivo por la producción material, la lucha de clases y la experimentación científica. La práctica del hombre –enfrentado a ese mundo objetivo– encuentra  obstáculos en la realización de sus objetivos, e incluso la imposibilidad de superar algunas dificultades, mientras el mundo objetivo prosigue su propio camino. El destino del hombre es caminar y, aprendemos a caminar, tropezándonos, cayéndonos, luchando. Una caída puede retrasarnos en llegar al objetivo pero no nos detiene. Otra caída puede ser definitiva –para algunos– pero sirve a los sobrevivientes como correctivo: ¡Ese camino no es viable!, exclamamos. Así, de tropezones y fracasos está preñada la historia de la humanidad. Y la sabiduría popular lo registra: ¡La experiencia es la madre de la ciencia!

Marx tenía muchísima razón al relacionar empoderamiento y posicionamiento (acción conjunta y discusión). En 1843 en una carta a Arnold Ruge escribía: «Nada nos impide vincular nuestra crítica con la crítica de la política, con tomar partido en política, con participar en luchas reales e identificarnos con ellas. Por consiguiente, no nos enfrentamos al mundo en actitud doctrinaria, proclamando un nuevo principio: “¡Ésta es la verdad, arrodíllense ante ella!” Desarrollamos nuevos principios para el mundo a base de los propios principios del mundo. No le decimos al mundo: “Termina con tus luchas, pues son tontas; queremos darte la verdadera consigna de lucha”. Nos limitamos a mostrarle al mundo aquello por lo que está luchando en realidad. La conciencia es algo que tendrá que adquirir, aunque no lo quiera.»[4]

Y ésta conciencia no es sólo conciencia de una negación –condicionada por el objeto negado– sino conciencia positiva y prospectiva. “La actitud del hombre que se propone corre­gir la realidad – escribe José Carlos Mariátegui – es, ciertamente, más optimista que pesimista. Es pesimista en su protesta y en su condena del presente; pero es optimista en cuanto a su esperanza en el futuro. Todos los grandes ideales humanos han partido de una negación; pero todos han sido también una afir­mación.”[5] En la historia política de los trabajadores, los éxitos coronan sus esfuerzos cuando su pragmatismo y realismo se sostiene en la fuerza de la necesidad de las contradicciones. ¡Ese es el camino que Marx y Mariátegui nos proponen!

En la lucha de clases, el campo de batalla fundamental es el cerebro y, entre mejor comprendamos cómo funciona la mente, mejor comprenderemos como opera el posicionamiento. Desentrañar cómo opera el posicionamiento es prácticamente resolver las dificultades del cambio social porque la hegemonía de clase se define en la conciencia de los hombres. Tomar por asalto los cerebros (posicionamiento) y articular voluntades es el objetivo básico de la política.

Sin embargo, no porque el cerebro sea el campo de batalla fundamental quiere decir que el socialismo sea un problema eminentemente teorético. Todo lo contrario, el socialismo es básicamente una dificultad experimental, un problema práctico de madurez (socio-política, socio-económica y socio-humana). El hombre vive la vida (como experiencia – práctica) y aprende de ella (de un modo subjetivo – teoría) perfeccionándose en medio de contradicciones y a través de contradicciones. El cuento de la vida es experiencia, más y más práctica. Sólo a través de la práctica social, el hombre se supera a sí mismo, se aparta del círculo vicioso de la secta y llega a nuevas cumbres. Entonces, el posicionamiento es un problema que fundamentalmente se dirime en la arena social, en el combate día a día. Los trabajadores se liberan de las ataduras ideológicas (burguesas) empoderándose de las contradicciones sociales y, al hacerlo, toman el control de su propio destino  histórico.

En el socialismo peruano los éxitos y fracasos forman parte de su historia. Sus éxitos están impregnados de esfuerzo y talento pero también de intuiciones y pasiones. Poner el alma en un proyecto puede ser devastador cuando el proyecto no funciona. ¿Pero, qué ocurre cuando nos equivocamos? Primero, todos sabemos perfectamente que caerse, está permitido; segundo, sabemos también que levantarse, ¡es obligatorio!; y tercero, nos levantamos ¡Pero con las lecciones aprendidas bajo el brazo! Por eso, esa misma pasión con la que volvemos a nacer de un impasse, puede inspirarnos a admitir algo que no ha salido bien; y, si lo admitimos, estaremos libres para buscar un nuevo comienzo por otro camino.

En 1845, Karl Marx, advertía que no es suficiente con interpretar el mundo de lo que se trata es de transformarlo. Pero para recrear el mundo objetivo hay que ensuciarse los zapatos. ¡Para aprender a nadar es preciso meterse en el agua! Por tanto, ya que la tarea es práctica, las soluciones deben contemplarse en términos prácticos, esto es, potenciando un poder práctico capaz de encarar la tarea. ¿Cuál es ese poder práctico? El joven Marx, y nuestro José Carlos, lo  tenían muy claro: la organización de los trabajadores como partido.

 

Tacna, 22 enero 2012

Act. 18 abril 2017

Edgar Bolaños Marín

 

[1] Erich Fromn, El arte de Amar, versión electrónica

[2] Marx y Engels, Manifiesto Comunista, Versión electrónica.

[3] Construyendo el Poder Popular, Por: Bartolo Hernández, Fecha de publicación: 26/03/07, http://www.aporrea.org/actualidad/a68576.html

 

[4] Carta de Karl Marx a Arnold Ruge (1843)

[5] JCM, Alma Matinal, versión electrónica